Presentación

El agua es fuente de vida, medio de soporte de los ecosistemas acuáticos y de los ecosistemas terrestres asociados, y un recurso necesario para el progreso de cualquier territorio. El agua es un recurso limitado y escaso, condicionante de la actividad humana. Es por lo que las administraciones públicas tienen la obligación de planificar estrategias globales que además de un uso responsable, eficiente y  sostenible de tan valioso recurso, contemplen actuaciones concretas dirigidas a satisfacer las necesidades de los castellano-manchegos y favorezcan el desarrollo de nuestra región.

 

 En Castilla-La Mancha el agua es un patrimonio natural, limitado y frágil que entre todos debemos proteger. La disponibilidad o no de recursos hídricos a lo largo de la Historia de esta región han conformado en  Castilla-La Mancha una especial sensibilidad hacia el agua, considerándola como un recurso natural fundamental para la vida y que está estrechamente vinculado con la prosperidad social y económica de los  ciudadanos y con la protección de nuestro valioso medio ambiente.

 

Sabemos bien que disfrutar de un agua de calidad y en cantidad suficiente influye directa o decisivamente en el bienestar de las personas. El agua se ha convertido en una prioridad para Castilla-La Mancha  porque sólo una distribución equitativa de los recursos hídricos contribuyen a conformar sociedades más justas basadas en el equilibrio y en la igualdad territorial.

 

Vivimos en un territorio con recursos hídricos escasos y con la participación en siete demarcaciones hidrográficas, por lo que una correcta planificación, asignación y un uso eficiente de los recursos hídricos se hacen imprescindibles en el impulso económico que se persigue para la región. De ahí que en Castilla-La Mancha promovamos una planificación hidrológica acorde con las demandas que el siglo XXI exige a las sociedades avanzadas en relación con la gestión de los recursos hídricos que discurren por sus territorios.

 

Desde esta concepción integral del agua y con el objetivo de garantizar el abastecimiento a los castellano-manchegos, asegurando el crecimiento de las actividades productivas a la vez que la calidad de nuestro medio ambiente, nace la  Agencia del Agua de Castilla-La Mancha, mediante la Ley 6/2009 de 17 de diciembre de 2009, aprobada por unanimidad en las Cortes regionales. La Agencia del Agua se ha diseñado como una nueva herramienta administrativa, moderna y avanzada, que concentra en un único organismo todas las competencias e instrumentos en materia de agua que hasta ahora tenía atribuidas Castilla-La Mancha en diferentes Consejerías.

 

Con la Agencia del Agua de Castilla-La Mancha ponemos al servicio del ciudadano un órgano administrativo de coordinación y ejecución de las actuaciones que en materia hidráulica definirán el mapa hidráulico de la región a corto y medio plazo. Estamos seguros de que con la Agencia ganaremos rapidez y eficacia en nuestras actuaciones de defensa y protección del patrimonio hídrico castellano-manchego.

 

La Agencia del Agua de Castilla-La Mancha se enfrenta al reto de conseguir agua, en cantidad y calidad suficiente, para todas las necesidades de los castellanomanchegos, todo ello, sin enfrentamientos interterritoriales, defendiendo siempre la prioridad de la cuenca cedente y abogando por un Plan Hidrológico Nacional que realmente de soluciones a las necesidades de agua de todos los españoles.

 

El bienestar de los castellano-manchegos, el impulso de las actividades productivas, la ordenación del territorio y el desarrollo de muchos programas sectoriales dependen, en gran medida, de la disponibilidad o no de agua de calidad y, por tanto, de la buena gestión que hagamos de ella.